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Mientras debatimos si la inteligencia artificial reemplazará a las personas…

No hablamos de la energía que necesita para operar.

Por Alexander Bedoya / CEO Ingeniería y Diseño I&D

En la pasada cumbre del Foro Económico Mundial en Davos, Elon Musk puso sobre la mesa una advertencia que pasó casi desapercibida frente al ruido habitual sobre algoritmos, robots y automatizaciones, el verdadero cuello de botella para el desarrollo de la inteligencia artificial no será la capacidad de cómputo, sino la energía necesaria para sostenerla.

La afirmación es incómoda porque desplaza la conversación desde el software hacia la infraestructura. Desde lo intangible hacia lo físico. Desde la promesa tecnológica hacia los límites reales de los sistemas eléctricos. Y desde la ingeniería, esa afirmación tiene mucho sentido.

Inteligencia Artificial

El problema no es la IA, es lo que la sostiene

La inteligencia artificial no existe en abstracto. Opera sobre Data Centers, plataformas de procesamiento continuo, redes de telecomunicaciones y cargas críticas que no pueden detenerse. Sistemas que funcionan 24/7 y que no toleran microcortes, inestabilidad eléctrica ni improvisación.

La demanda energética asociada a estos sistemas está creciendo de forma acelerada. Pero el verdadero problema no es solo cuánto consumen, sino cómo lo consumen, de manera constante, sensible y altamente dependiente de la calidad de la energía.

Ahí es donde empiezan los conflictos.

Gran parte de la infraestructura eléctrica actual fue diseñada para un mundo distinto. Un mundo donde las cargas eran más predecibles, donde una interrupción ocasional era aceptable y donde la estabilidad absoluta no era un requisito operativo.

Hoy esto cambió. La economía digital, y particularmente la inteligencia artificial, expone las debilidades de redes eléctricas que no fueron diseñadas para soportar este tipo de operación. 

¿Generar más energía resuelve el fondo del problema?

Ante este escenario, la respuesta más común es pensar en generación. Más capacidad instalada. Más energía solar. Más fuentes renovables.

La energía solar, sin duda, es parte del ecosistema. Aporta generación distribuida, reduce presión sobre la red y mejora la sostenibilidad del sistema. En Ingeniería y Diseño I&D trabajamos de forma permanente en el diseño de sistemas de generación renovable y conocemos bien su valor. Pero también conocemos sus límites.

La generación, por sí sola, no garantiza continuidad operativa, ni estabilidad eléctrica, ni calidad de energía. Y esos tres factores son críticos para cargas sensibles como data centers, plataformas de IA, call centers o infraestructuras digitales críticas.

inteligencia artificial

Aquí es donde la conversación deja de ser tecnológica y se vuelve ingenieril.

La energía ya no puede pensarse como un conjunto de equipos aislados. Debe diseñarse como un sistema donde generación, red eléctrica, almacenamiento, control y calidad de energía estén integrados desde el inicio.

En nuestra experiencia, los problemas más graves no aparecen cuando falta energía, sino cuando el sistema no fue diseñado para operar bajo condiciones reales, como variaciones de carga, fallas transitorias, crecimiento no previsto o infraestructura existente con limitaciones estructurales.

Ahí es donde el diseño de redes eléctricas, los estudios técnicos y la ingeniería de detalle marcan la diferencia.

En este contexto, el almacenamiento energético deja de ser un respaldo pasivo. Bien integrado, se convierte en un elemento activo del sistema: estabiliza, amortigua, protege y permite operar con mayor control.

No es “tener baterías”. es cómo se integran, cómo se gestionan y cómo interactúan con la red y la generación.

En mercados donde la continuidad operativa es crítica, este enfoque ya es estándar. Firmas especializadas en sistemas energéticos avanzados, como Vector Energy, trabajan desde hace años bajo esta lógica, energía como sistema, no como suma de equipos.

Ese es el nivel de conversación que exige el crecimiento de la economía digital.

Inteligencia artificial

La advertencia de Davos no es futurista, es estructural

Lo que se planteó en Davos no fue una predicción lejana. Fue una advertencia técnica, el crecimiento de la inteligencia artificial está empujando los límites de la infraestructura energética actual.

La pregunta no es si la Inteligencia Artificial seguirá creciendo. La pregunta es si los sistemas eléctricos están preparados para acompañar ese crecimiento sin comprometer operación, seguridad y estabilidad.

La respuesta a esa pregunta no depende de desarrollos tecnológicos. Depende de ingeniería bien pensada y diseñada.

La inteligencia artificial no está forzando una revolución del software. Está forzando una revisión profunda de cómo diseñamos, integramos y operamos nuestros sistemas energéticos.

Diseñar sistemas eléctricos capaces de sostener cargas críticas, continuas y sensibles, sin depender de parches ni soluciones improvisadas, es el verdadero reto, no es generar más energía.

Ahí es donde la ingeniería deja de ser invisible, y se convierte en el factor que define si la tecnología realmente funciona.

Recuerden que en Ingeniería y Diseño I&D pensamos en las mejoras a futuro, implementadas en el presente. Es por eso que conectamos cultura con energía.

Hasta una próxima

Alexander.

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